sábado, 12 de marzo de 2011

Estoy preocupada por perderme en mi...



Ultimamente algo me pesa. No me concentro, no consigo mirar hacia delante. Me quedo muy quieta, acurrucada sobre mi misma y me pregunto si me habras olvidado,o si sigo en algun lugar de ese corazón que tanto llegué a ansiar. Algo me dice que me has perdido, que ni yo misma quiero volver a estar en el mismo camino que tu. Pero la llama de la esperanza nunca se consume, y el viento que intenta apagarla susurra que ambos seguimos deseandonos. ¿Que nos depara el dia de mañana? ¿Conseguiremos sonreir y cumplir nuestro sueños? Era obvio que yo tambien te necesitaba y que tu nunca estuviste directamente. Acercate a mi otra vez, vuelve a decirme que me amas y no tendrás que volver a repetirlo, será evidente.

lunes, 17 de enero de 2011

~Noche escarlata~ Cap. 5

~El verano acababa de desaparecer, y todavía se notaba mucha humedad en el ambiente. Solo hacía una semana, o tal vez más, de mi desaparición como humana y parecía que habían pasado siglos, angustiosos y deplorables siglos que me estaban matando por dentro. Tal vez la venganza fuera la única posibilidad entre aquel mar de dolor que pudiera saciar mi sed. Después de horas de discusión con Will sobre la causa de mi muerte llegamos a la conclusión de que fue porque era una Celeste cuyas alas habían sido escondidas y todos los ángeles y demonios desterrados las buscaban para poder regresar a sus respectivos cielos. Pero se me había ocultado el 90% de la información. Estaba segura de que las causas de Will iban mas allá de ayudar a la pobre de Rima, quería algo, pero por desgracia no recordaba nada del día del accidente. Mi mente había sido borrada como medida de seguridad, necesitaban que conservara la cordura, y esas aterradoras imágenes podían haberme hecho perder la poca cabeza que me quedaba.

Había hecho un trato con Will, yo le ayudaba a encontrar mis alas y le servía el alma de Jack en bandeja de oro, y él me otorgaba un cuerpo nuevo para tener una vida nueva. No sabía como diantres matar a un ángel ni como diantres encontrar mis alas, pero me esforzaría al máximo. Por mi misma.

-¡Rima!- me llamó Will- Ven aquí.
Entre por la puerta y me situé justo delante de él. Era extraño andar como espíritu. Andaba normalmente, pero no sentía el suelo bajo mis pies. Bastante desconcertante. Will pareció asustarse algo al verme de nuevo, era normal, aunque mi aspecto físico era el de siempre mis ropas estaban destrozadas y llenas de sangre. Tal y como quedaron tras el accidente.
-Necesito que me des la contraseña de tu facebook.-dijo secamente.
-¿Para que demoni...?-intenté decir.
-Dámela.-me cortó.
Se la di sin rechistar más. "Ojala espíe toda tu vida privada y te avergüence con tus peores secretos" me regañó mi autocrítica. Por desgracia volvía a tener razón, guardaba ahí documentos vergonzosos. Relatos, poesías, canciones, mis fotos... Sin embargo se fue directo a las fotos de mis amigos. Señaló con el ratón una foto de un grupo de chicos y dijo:
-Problema encontrado...
Me hubiera quedado sin respiración si la tuviera. A todos ellos los había visto antes, pero ya no recordaba a ninguno...y mi asesino estaba entre ellos. ¿Como era posible? Ya me acordaba... Jack...
-Fuimos amigos íntimos en primaria, ya no lo recordada...¿como es posible?.
-Se auto-borró tu mente cuando te mudaste, quería tener el campo libre para atacar. Una astuta jugada; el lo sabía todo sobre ti, pero tu ya no recordabas nada de él. Te sedució con facilidad gracias a ese sucio empujoncito.
Maldito sea, tenía razón.
-Entonces, ¿que debemos hacer ahora?- le pregunté.
-Saber que hizo Jack contigo en el pasado, que pasó y que información consiguió.
Suspiré profundamente. "Tengo la impresion de que estoy comprando mi billete de tren con destino al infierno." pensé.

lunes, 27 de septiembre de 2010

GodKnows [Lyrics]

Adaptacion by Andrea Nikolaevich
Dios sabe esto
God Knows

Sigo aquí porque hoy tengo hambre de ti
Perdóname pero ya nada puedo hacer
No pude yo, sentir tal como sentías tu
A causa de tu estúpida resignación
Sin culpas sin mirar nunca donde estas tu
Te dejare atrás, debo irme ya donde no estés tu
Yo acabare yendo contigo
aunque tu me mates
caminare hasta por la noche porque tu serás
Mi luz en esta oscuridad
Ohhh, mas allá de todo, esto que yo siento
No dejare que se vaya porque mi camino
esta unido al tuyo
Y dios sabe esto

lunes, 30 de agosto de 2010

~Noche escarlata ~ cap. 4. ~

~ Desperté de mi letargo una semana después. Estaba en un apartamento moderno, poco decorado pero acogedor, tumbada sobre una cama. La gente cree que los espíritus traspasamos puertas y la carne humana, pero la gente se equivoca una vez más. Puedo coger cosas, tumbarme sobre ellas, pero no siento su tacto. Además de que no puedo oler ni hablar.
Miré a mí alrededor, y vi, sentado sobre un sillón, a Will. Estaba dormido y llevaba mi colgante de aguamarina. El me había salvado, no sabía cómo, pero cuando se puso el collar me sentí más unida con la tierra. De pronto abrió un ojo y se quedo mirándome.
-Buenos días Bella Durmiente, ¿ha descansado usted?- dijo sonriendo.
-No hace gracia Will, estoy muerta. Explícame todo, os oí ayer. ¿De que alas hablabais? ¿Qué es eso de El Divino Contrato? Y lo más importante, ¿Por qué sigo aquí?
-Veamos si puedo responder,-dijo soltando un suspiro e incorporándose del sofá- tu moriste, como cualquier humano, y tu alma salió de su cuerpo. Todos los espíritus que no tienen cuerpo tarde o temprano desaparecen de la tierra, a no ser que creen un vínculo con un ángel o un demonio. Hay veces que esto no pasa así, y el espíritu crea un vínculo con un humano, pero el ser humano no está preparado para tener dos almas, y el 90% de los casos muere.
-¿Pretendes que me crea que estoy aquí porque me he vinculado con un ángel o con un demonio?-mire a Will con cara de pocos amigos, ignorando que no había respondido todas mis preguntas.
-Querida Rima, eres una Celeste, eres un ángel y un demonio en un mismo cuerpo. Solo que quien sea que te creara te ha quitado las alas, y las ha escondido. Aunque ahora no te servirán de mucho. –respondió.
-Yo no soy un ángel, ni un demonio. Soy humana, no me hagas explicarte como fui creada ni por quien.-dije sin creer nada de lo que me decia-¿Y porque llevas puesto mi colgante?-resoplé.
-¿Tú que te has creído?- dijo riendo- ¿Qué los vínculos se crean por arte de magia? Este colgante hace que tú y yo estemos unidos, vinculados. Si me quito el colgante es posible que en menos de un día desaparezcas.
“Me ha salvado la vida, bueno, la muerte. Puede que no sea tan mal chico después de todo.” , pensé.
-Gracias- dije.- pero, ¿no es muy peligroso? Acabas de decir que los humanos no están preparados para soportar dos almas.
El respondió con una sonora carcajada que invadió la sala.
-No soy humano.- logró decir al fin.
-Entonces…eres un ángel.-dije yo convencida y emocionada. Todos los libros hablaban de la amabilidad de los ángeles.
-No,-respondió él.- te ha tocado que te salve el demonio. Es irónico, ¿no? Un ángel que mata y un demonio que salva, aunque mejor…no te fíes de lo que parezco ser, los demonios no somos como nos pintan.
No sabía si con eso se referían a que eran mejores o peores, pero ahora daba igual, estaba en sus manos.

domingo, 29 de agosto de 2010

~Noche Escarlata~ Cap 3 ~

~ Mi cuerpo estaba destrozado, al pie del precipicio. Tenía un brazo desencajado y la cara deformada. La escena me lleno de angustia, y quise llorar. Mas ya no tenia cuerpo, no tenia coraon, no tenia lágrimas. Era incorporea, y no podía senir el ambiente. Derrepente recorde lo ocurrido. Como el traidor de Jack me habia empujado y al caer e habia parecido oir a…Will. Pero…era imposible. Apenas acababa de conocerlo, ¿como iba a saber de mi cita con Jack?. Tenia que averiguar que habia pasado. Subí flotando hasta el borde del precipicio y allí estaban, Jack y Will, mirando desde arriba mi cuerpo destrozado.
-¡Te dije que muerta no serviria de nada!¿Tu que entiendes por sacrificio voluntario? Te tiene que dar sus alas, voluntariamente, tiene que firmar El Divino Contrato, tantos años en la tierra, intentando liberarte, y acabas de matar a tu salvación.- dijo Will. Estaba enfadado, se notaba la ira en sus palabras, pero hablada calmado, sin levantar la voz.
-Tambien era tu salvación. Ademas, nadie me dijo que la niña no llevaba las alas puestas. Si las hubiera llevado, yo ya no estaría aquí.- bufó Jack. Este sonaba menos relajado y bastante irritado por su propio error.
- Quien fuera que creara a Rima, no iba a ser tan inutil de dejarla sus alas, seguro que las guardo en un lugar seguro, y ahora no podemos saber donde, porque acabas de matarla. – Almenos Will si me llamo por mi nombre y no “niña”.
Jack ni siquiera respondió, se montó en su coche y se fue a toda velocidad. Will se quedo mirando hacia abajo, sentado en el banco.
“¿De que hablaban? ¿Qué alas? ¿Quien me a creado?” eran demasiadas dudas y nadie a quien preguntarselas. Volvi a bajar hasta donde estaba mi cuerpo y me quede sentada al lado del cadaver. Habia sido una estupida dejandome llevar por las apariencias. “Si hay que darle un nombre a la estupidez humana, que sea Rima.” Increible, incluso muerta mi canal autocritica seguía dando por saco.
Derrepente noté la presencia de otro ser, acercandose a mi. Era Will, no se como demonios había bajado, pero lo había hecho. Llego caminando lentamente y se arrodillo junto a mi cuerpo. No dijo nada,ni hizo muecas de asco. Solo acarició mis mejillas destrozadas.
Sabía que el no podia oirme, pero tuve que disculparme por haberle judgado antes de tiempo. No se si queria protegerme, pero desdeluego el no queria matarme. “Lo siento Will, te prejudgue mal.” De pronto se giró y miro hacia donde estaba yo, me había oido, bueno, no precisamente oido, me habia percibido. Sabía que yo estaba ,aunque no me viera ni oyera.
-Asi que sigues aquí preciosa.-sonrió mirando de nuevo a mi cuerpo roto, y cogió entre sus manos el colgante de aguamarina de mi cuello. Lo arranco de tirón y lo miro antentamente.
-No me puedo creer que vaya a hacer esto…-cogió el colgante y se lo puso. Derrepente todo lo que yo habia sido se introdujo en el colgante. Y volvi a desfallecer.

martes, 20 de julio de 2010

Noche escarlata (cap 2)

Los primeros rayos de la mañana se colaron entre las cortinas de mi cuarto. El estúpido despertador empezó a sonar estrepitosamente , despertándome de mi profundo sueño. Me dieron ganas de tirarlo por la ventana, pero pensé que eso no daría una buena impresión a los vecinos.
Me puse el uniforme y baje las escaleras hacia la cocina. La casa estaba desierta, mi padre trabajaba todo el día y nunca estaba en casa. Así que mientras me preparaba el desayuno empecé a pensar en todo lo ocurrido el día anterior.
La visita a las instalaciones junto a Will había sido corta, y sin una excesiva cantidad de insinuaciones por su parte, me pareció que había perdido todo el interés hacia mi que había mostrado esa misma mañana, lo que fue un alivio.
Al terminar de desayunar me monté en mi coche (no creáis que llevo un cochazo, tiene mas años que yo) y me dirigí al instituto. Ya iba con 5 minutos de retraso. “Maldición, si hubieras sido mas rápida vistiéndote y no te hubieras mirado tanto al espejo, habrías llegado puntual”, siguió acosándome mi estúpida autocrítica. Al llegar salí corriendo hacia mi clase.
Me coloque la ropa antes de abrir la puerta, y cuando eché un vistazo dentro... todos sentados y ordenador esperanzo a que llegara el profesor. “¿Qué esto? ¿Una escuela para santos?”.
Me senté en el sitio que me había sido asignado y espere pacientemente a que mi compañero pervertido llegara, pero no llegó. El profesor entró y colocó sus cosas sobre la mesa. Se dio cuenta de que había dos personas en la clase sin compañero de mesa, y ordenó a un chico que ocupara la mesa de Will.
Era excesivamente atractivo, perfecto. Tenia el pelo rubio y unos ojos azules penetrantes.
-Encantado – me dijo -, mi nombre es Jack.
-Igualmente, mi nombre es Rima.- respondí.
Me dedicó una cálida sonrisa que me dejó sin aliento. No era el tipo de atractivo de Will, era...era su atmósfera acogedora, que me decía que si estaba junto a él nada malo me podía pasar, la que me atraía de el.
Terminó la clase, y todos mis compañeros fueron abandonando el aula. Al final solo quedamos Jack y yo. No era una sensación incomoda la de saber que estaba sola con él. Yo recogía todos mis libros del pupitre mientras el me esperaba apoyado en la mesa.
-Rima, me gustaría hacerte una proposición.-dijo el.
-Adelante.-respondí.
-Si no tienes nada que hacer esta noche me gustaría que vinieras conmigo, quiero enseñarte un sitio impresionante.- dijo él.
Me sorprendí a mi misma aceptando la invitación. Apenas lo conocía y ya iba a tener una cita con él. Pero no pude rechazarla, Jack jamás me habría echo daño.
-Te paso a recoger a tu casa a las once, ¿te parece?.
Asentí y sonreí.
-Ponte guapa.-dijo él. Y se despidió de mi dándome un beso en la mejilla. Salió de clase.
Yo estaba extremadamente sonrojada. “Hay mi madre, hay mi madre, hay mi madre...”, pensé.
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A las once, imposible mas puntual, Jack esperaba en la puerta de mi casa, montado en su coche. Yo salí corriendo hacia él y me monté. Mi padre estaba trabajando, así que no me echaría de menos.
Había procurado no ponerme demasiado provocativa, así que llevaba un vestido de flores por las rodillas, discreto y bonito.
Durante todo el trayecto Jack no dijo nada. No parecía el mismo que me había invitado a ir con él aquella misma tarde. Estaba muy serio y miraba fijamente la carretera.
Yo no tuve valor de pronunciar ninguna palabra, pero me seguía sintiendo protegida a su lado.
Llegamos a un barranco. Tenía unas vistas preciosas. Se veía el horizonte bañado por la luz mortecina del sol ocultándose. Suspiré, era bonito.
-Hemos llegado. Por fin Jack pronunciaba palabra. Salió del coche y me hizo un gesto para que le siguiera.
-Es muy bonito.- fue lo único que me atreví a decir.
Se sentó en un banco situado justo frente al precipicio, y me hizo un gesto para que me sentara a su lado. Hice lo que me pedía.
-Son bonitas las vistas, ¿verdad?. Yo si pudiera elegir un sitio para morir elegiría este. El gesto de su cara era estremecedor. De repente ya no me sentí tan protegida, era tenebroso. Cada vez había menos luz, y cada vez me daba la sensación de que las intenciones de Jack eran peores.
-¿Te pasa algo preciosa?-dijo cogiéndome del brazo y pegándose mucho a mi.
Negué con la cabeza. “Rima, si que pasa, es otro pervertido, no pretende nada bueno... larguémonos de aquí ya.” Por una vez la voz de mi cabeza tenía razón.
-¿Jamás te han dicho que tienes unos ojos preciosos?- dijo el acercando su cara a la mía.
Negué de nuevo.
-Pues los tienes...-dijo en apenas un susurro. Noté su aliento sobre mis labios, y entonces me besó. Al principio suavemente, rozando sus labios contra los míos. Quería sepárame, alejarme de él, pero no pude. Deje que me separara los labios, note su lengua, húmeda y entonces, de repente, su aura protectora desapareció. Encantada por su beso no me había dado cuenta de que se había puesto de pie, se separó de mi y se relamió. Sus labios formaron una mueca siniestra que lo dijo todo. Ahora lo entendía. Pero era tarde para reflexionar. Me tenía cogida de los brazos, me levantó del banco y me miró, otra vez muy cerca de mi.
-Una pena echar a perder una mente como la tuya, habrías sido grande.
Estaba aterrorizada, no podía ni moverme, Jack me puso en el límite del precipicio y me inclinó hacía atrás. Giré la cabeza y vi la caída de miles de metros.
-No, no por favor...-dije asustada.
“Tarde.” Resonó su voz en mi cabeza. Y me soltó. Noté el aire chocando con fuerza contra mi pecho. Los golpes sordos me hacían retorcerme de dolor. Seguía cayendo, chocando contra las rocas.
-¡Rima!- oí una voz familiar desde arriba. Era...¡Will?. Ya era demasiado tarde, ni el podría salvarme.
Por fin vino el golpe en la cabeza que acabó con mi sufrimiento. Sentí una tremenda sensación de relajación, ya no me sentía mal, ni bien, ya no me sentía. Mi cuerpo seguía cayendo, pero ahora yo ya no estaba allí. Era sorda, muda, ciega... deje de existir como Rima. La caída paró, y vi mi cuerpo, destrozado, tirado al final del precipicio. La tristeza se apoderó de mi, y todo se desvaneció. En mi cabeza solo resonaba una palabra...”Muerte”.

viernes, 16 de julio de 2010

Noche Escarlata (Cap 1)

Caminaba muy recta, con aires de inseguridad, manteniendo la mirada fija en un único punto: la puerta de mi nuevo instituto.
No quería mirar a los lados , no en ese preciso momento, porque sabia que me encontraría con las penetrantes miradas de mis compañeros.
Llegue hasta la puerta y, al intentar abrirla, me di cuenta de que estaba cerrada. Maldecí en silencio, hubiera dado todo por esconderme en el baño hasta que tocara el timbre.
Al ver que tendría que quedarme allí fuera crucé los brazos delante del cuerpo y me apoyé fatigada contra la pared.
Fue en ese momento cuando me atreví a mirar a mis compañeros. En realidad no destacaba tanto como había imaginado.
Había rubios, morenos, pelirrojas y castañas y... extrañamente ninguno parecía haberse dado cuenta de mi llegada.
Al volver a girar la mirada me di cuenta de que ya no estaba sola. Un chico se había apoyado a mi lado y miraba mis piernas seriamente, examinándolas. “¡Genial!, el primer día y la primera persona que se me acerca es un pervertido.”, pensé frustrada.
El chico era bastante mas alto que yo (aunque realmente tampoco soy muy alta), y tenia unos ojos gatunos, del color del ámbar, que contrastaban con su tez bronceada.
-Mmmmmm...bonitas piernas- dijo moviendo su pelo castaño despeinado de un lado a otro.
Le mire con cara de pocos amigos.
-¿Cuál es tu nombre?- dijo con voz serena.
Deslicé la mirada hacia mis pies, por primera vez en mi vida me sentía avergonzada en la presencia del alguien.
-¿Te ha comido la lengua el gato?- dijo cogiendome de la barbilla y obligándome a mirarlo.
Me sonrojé. Su contacto se sentía reconfortante, cálido, tentador.
-Rima, me llamo Rima.- dije apartando bruscamente la cara. Ya no podía mantener mas tiempo el contacto visual, estaba totalmente abrumada.
-Bonito nombre, a conjunto de las piernas.-dijo mirando el horizonte.
Iba a preguntarle su nombre, pero apenas pude balbucear nada.
-Will - dijo él.
-¿Qué?- dije totalmente sorprendida.
-Al parecer no vas a tener el valor de preguntarme mi nombre, así que te lo digo yo.- respondió.
Cuando iba a abrir la boca para quejarme sonó el timbre.
-Adiós preciosa- dijo. Y desapareció entre la multitud de alumnos que corrían desesperados a su clase.
“Date un aplauso Rima, primer día, has conocido a un chico guapísimo pero que es un pervertido y encima, te has sonrojado. Ese chico debe tener el ego por las nubes, y tu has ayudado a ello.”. A callar. Odio cuando el canal Autocrítica de mi mente se activa.
Recorrí los inmensos pasillos del instituto hasta llegar a la puerta de mi clase, 4-A. Toqué a la puerta y entré. Todo el mundo estaba ya sentado y la tutora me miro con cara sonriente.
-¡Oh¡ , tu debes ser la nueva alumna. Pasa, pasa. Te sentaras...emmmmm...-dijo mirando los sitios disponibles de la clase- Al lado de William Standford.- señaló el asiento.
Me dirigí a él en silencio, mirando al suelo.
-Esta es Rima , es nueva aquí así que espero que la deis el trato que se merece.- explico la tutora.
Me senté en mi sitio y al mirar hacia el lado me topé con el pervertido. “Maldición!”,pensé. Ahora también tendría que compartir clase con él.
-Necesito un voluntario para enseñarle las instalaciones a Rima después de las clases.-dijo la profesora.
“Por favor, que no se ofrezca, que no se ofrezca...” supliqué.
-Yo lo haré- dijo Will.
“Maldición”.